En los años previos a la crisis, el endeudamiento progresivo de familias y empresas, favorecido por un exceso de liquidez y bajos tipos de interés, permitió que la economía creciera y que lo hiciera a lo largo de más de 20 años. La irrupción de la crisis puso de manifiesto un nivel excesivo de deuda.
Un nivel excesivo de deuda es un factor negativo para recuperar tasas de crecimiento económico.
Para aligerar el problema se suele apelar al sector público, pero como se está viendo, que éste tiene poco recorrido con los efectos de la deuda soberana y la falta de confianza en los mercados.









